Grecia se enfrenta a tiempos más difíciles

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Las cosas no parecen ir del todo bien para Grecia. Desde la crisis de la deuda de 2009, la situación no ha hecho más que empeorar. Ciudadanos normales con trabajo y vivienda, que nunca tuvieron problemas para encontrar trabajo, ahora se encuentran durmiendo en cajas y bajo puentes sin ninguna esperanza de futuro. Se han perdido decenas de miles de puestos de trabajo en Grecia y la tasa de desempleo nacional se disparó hasta el 18.4% en agosto, durante el pico de la temporada turística. Peor aún es el número de griegos desempleados y ahora desesperados. Más de 20,000 griegos han buscado refugio bajo puentes y pasos elevados de autopistas.

La mayoría de nosotros conocemos la historia: la deuda nacional de Grecia se salió de control y el país recurrió a miles de millones de euros en préstamos de rescate internacionales para evitar la quiebra y el colapso de su economía. El gobierno griego recortó las pensiones y los salarios y aumentó los impuestos sobre casi todo, desde los alimentos hasta los ingresos y la propiedad. Además, se espera que la economía griega se contraiga un 5.5% este año y en enero entrará en su cuarto año de recesión.

Con las tasas de desempleo en su punto más alto, miles de griegos dependen ahora de la comida que se les reparte. Irónicamente, uno de los comedores sociales más grandes está situado en una calle que en 2007 era sinónimo de la Bolsa de Atenas. Este comedor social alimenta a unas 2,500-3,000 personas al día. Algunas no tienen hogar ni trabajo y otras apenas pueden mantener un techo sobre sus cabezas y no podrían comer sin la ayuda del comedor social. Es un cambio drástico para muchos griegos, ya que muchos ciudadanos desempleados y sin hogar prosperaban hace apenas unos años, pero perdieron sus empleos y sus negocios y ahora se encuentran recibiendo ayuda en lugar de darla.

Para empeorar las cosas, la vida en la calle puede crear aún más problemas para estos griegos. A medida que se acerca el invierno, el clima es casi gélido. La gente desesperanzada gasta sus últimos euros en vino y alcohol baratos para soportar las temperaturas. Otros tienen el sistema inmunológico debilitado por vivir en las calles, lo que los envía al hospital con regularidad. No es en absoluto una situación ideal. Si bien los amigos y familiares han podido acogerse mutuamente, no todos han tenido tanta suerte.

¿Qué le espera a Grecia? Lo que sabemos por ahora es que su deuda pública alcanzará el 161% del PIB del país, con 470 millones de dólares. ¿Puede haber esperanza en la bancarrota para los ciudadanos de Grecia?

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